sábado, 24 de septiembre de 2016

Nuestro peque de cinco años


Cuando te das cuenta que tu hijo de cinco años te hace preguntas incómodas, te saca a relucir incoherencias, no te hace caso repetidamente en algunos aspectos y admiras con cara de anonadado la hermosa carita de bebito que tenía hace sólo un par de años ya estás entrando, como yo, en la nueva fase de la paternidad/maternidad infantil. Enhorabuena! Abrazos y felicitaciones! Tenemos ahora algo así como unos seis años más antes del próximo (y espeluznante para algunos) gran cambio de ciclo como padres.

 

Pues sí. De repente nuestro pequeño de cinco años nos pone en tela de juicio algunos conceptos. O nos pregunta cosas como "papá, no estaría bien que las personas tuviéramos un cuerpo de recambio…por si a caso?" o "papá… he estado pensando… cómo sabemos que no vivimos en un video juego y que alguien desde fuera nos está manejando" (glups!! Y sin ver todavía "Matrix") o "qué te parece si este fin de semana viajamos al Brasil?"....

 

Dejando a un lado los estadios de Piaget o Vygotsky los papás de niños de cinco años entendemos claramente que nuestros hijos nos necesitan de manera distinta. Ya no les hace falta ese control espectacular en el parque ni el agobio de la cucharita en la  comida. Ahora muchas problemáticas son resueltas con el lenguaje: "puedes jugar tranquilo pero en un lugar dónde te pueda ver", "cómo?, que no vas a cenar las espinacas?... Muy bien, déjalas... Pero mañana por la mañana te espera el plato que dejes...".

 

Entramos pues, en esta bendita fase en que el lenguaje oral nos ayuda a dar instrucciones, a anticipar respuestas, a explicar reglas, a preguntar y escuchar atentamente, a bromear y a empezar con chistes, ironías (sólo para algunos avanzados), compromisos y promesas difícilmente realizables. Entramos también en un  momento superior del lenguaje no verbal donde comprobamos a diario las expresiones de nuestro peque a la vez que él entiende rápidamente nuestros gestos, momentos de alegría, agobio o cabreo supino sin mediar palabra.

 

Un nuevo mundo de posibilidades se nos presenta ahora. Descubrimientos espectaculares, exploraciones, experimentos, razonamientos abstractos advenedizos, emociones para gestionar, valores aplicados en conductas concretas y explicados por ellos mismos. Se trata de una fase increíblemente rica aunque lógicamente agotadora, extenuante por momentos. Aún así, nuestro mejor premio pasa por comprobar sus momentos de felicidad, su libertad de movimiento y ansias de autonomía, la libre expresión de emociones (con la que delicadamente debemos orientarles sin coartarles), sus aprendizajes cotidianos y su autocontrol en algunos límites (autodisciplina) que ya hemos conseguido instaurar con éxito en una primera fase básica.

 

Creo importante destacar  en este momento evolutivo estos dos conceptos: gestión emocional y autodisciplina. 

 

Ambos se entrelazan en todo momento y se retroalimentan. Sin duda las familias debemos esforzarnos en reforzarlos de cara a que nuestro pequeño aprenda a saber lo que le ocurre y como se siente en todo momento a la vez que dispone de la voluntad suficiente para llevar a cabo sus propósitos.

 

La gestión emocional empieza por el simple hecho de conocer las emociones que invaden en todo momento al pequeño. Se trata de algo en teoría fácil y asequible aunque debemos tener en cuenta que la mayoría de adultos no hemos estado familiarizados ni formados en nuestra educación en este sentido y a menudo somos analfabetos en este ámbito. Sin entrar a valorar con mayor profundidad simplemente destacaremos que con cinco años un niño o niña debe ser capaz de verbalizar su estado de ánimo teniendo el vocabulario suficiente (triste, feliz, animado, aburrido, emocionado, enfadado, alegre, sorprendido...) a la vez que sabe distinguir físicamente (dónde y cómo siente la rabia, por ejemplo) y mentalmente (qué pensamientos le invaden en cada uno de los diferentes estados). El hecho de ejercitar conversaciones en este sentido es el mejor entrenamiento para aumentar la capacidad de comprender las propias emociones, hecho básico para después intentar gestionarlas. Diálogos cotidianos con preguntas como "qué sientes ahora?", "en qué parte del cuerpo sientes calor ahora?", "te has mirado al espejo cuando estás enfadado?, qué ocurre?", son de gran utilidad; también es muy recomendable leer libros relativos a emociones (en el mercado hay muchos, un buen comienzo puede ser "el monstre de colors") así como aprovechar momentos cotidianos ante el televisor o por la calle para adivinar estados de ánimo de otras personas o símplemente compartir con nuestros hijos como nos sentimos nosotros mismos y qué nos ocurre.

 

Tarea también necesaria aunque ardua es la relacionada con la autodisciplina. Recomiendo en este sentido poder leer alguno de los libros de Jose Antonio Marina, pedagogo que hace especial énfasis en remarcar que el objetivo de la educación es hacernos libres pero en un marco de autocontrol, autodisciplina y fuerza de voluntad para elegir nuestros propios caminos con criterio. Así pues trabajar este ámbito con nuestros peques de cinco años tiene mucho que ver con los límites claros y previsibles, con las consecuencias por encima del castigo, por nuestra empatía con sus sentimientos, con los premios, con los retos que les planteamos, con la positividad y nuestra confianza en ellos.

Un elemento clave toma fuerza a los 5 años: "inténtalo de nuevo". Esa expresión resume la actitud con la que debemos ayudar a nuestro peque a enfrentar las dudas, los miedos y los fracasos. Nada hay más reforzante para un niño que conseguir finalmente montar ese puzle gigante que parecía imposible....

 

Sin duda un niño o adolescente con fuerte autodisciplina será capaz de retarse a sí mismo con gran confianza, de marcarse objetivos importantes y de sentir una plena autoconfianza.

 

Los actos cotidianos de nuestros hijos son los espacios privilegiados de los que disponemos para observarlos, interactuar con ellos, descubrir sus potencialidades, sus dificultades, anhelos y retos. La hora del baño, ayudando a poner la mesa, de camino a casa, viendo la televisión... Cualquier momento del día es excelente para recordarnos que somos padres y que nuestra mayor tarea es amar a nuestro hijo ... Qué mejor manera de amarlo que ayudarlo a que se comprenda a sí mismo así como que se sienta seguro de sí mismo y sepa enfrentar nuevos retos con confianza y fuerza de voluntad??

 

Pero, atención papás y mamás!! Sólo una última reflexión. Recordad que el mejor modelo educativo es el ejemplo... Vuestro hijo observa atentamente todo lo que hacéis y decís: cómo andamos nosotros de gestión emocional y de autodisciplina?? ... Tal vez mejor empecemos por ahí.

 

 

   





viernes, 26 de febrero de 2016

Hævnen (En un mundo mejor)

Acabo de deleitarme con esta película sueco-danesa. Al no ser un experto en el séptimo arte no entraré en críticas ni valoraciones estéticas que dejo para los entendidos aunque debo reconocer que me ha gustado y mucho. Y no solamente por la actuación de la espectacular actriz danesa Trine Dyrholm sino especialmente por la trama orquestada sutilmente por un guion que  ahonda de lleno en la respuesta que como padres, educadores y personas damos a la violencia cotidiana que nos rodea.
Hay una escena en concreto que me ha tocado de lleno. El protagonista corre hacia los columpios del parque al ver que su hijo pequeño se pela con otro niño. Tras separarlos con calma les pregunta por qué motivo se están pegando y los niños explican que uno quería echar del parque al otro. Al instante aparece el padre del otro chico y empuja violentamente al protagonista mientras le conmina a no tocar nunca más a su hijo. De paso le suelta un par de bofetones -de los que duele ver de verdad, por lo humillante- y le provoca para que se revuelva. Anton observa la situación: su hijo pequeño asustado ante lo que le hacen a su padre y el mayor con rabia en la mirada, esperando un acto violento en respuesta que no se va a dar. Decide retroceder y salir del parque evitando un altercado mayor consciente de que su hijo mayor va a tacharle de miedoso y va a sentir una fuerte decepción aunque orgulloso por poner en práctica una de sus máximas éticas que pretende transmitir a sus hijos.

En el filme se dan diversas situaciones que cotidianamente querríamos resolver por la línea agresiva como bullying en la escuela o situaciones abusivas gratuitas. Sin embargo lo que se pone en relieve durante toda la cinta es precisamente el control de la respuesta ante el abuso: ¿caer en la tentación de revolverse violentamente o mantenerse firme y valiente sin caer en la respuesta al mismo nivel? En este sentido aparecen algunas escenas que invitan a la catarsis violenta por aquello de pensar en la justicia y ese dilema momentáneo nos lleva a lo más hondo de nuestra humanidad.

Todo ello me recordó a mis años de escuela. Concretamente en cuarto de EGB. Un niño de mi clase (pongamos que se llamaba Jaume) tenía atemorizados a todos los demás. Su modus operandi era a través de disponer de tres o cuatro fieles matones así como de un sinfín de aduladores temerosos de recibir golpes y humillaciones en la hora del patio. Yo estaba cansado de ver como a mis compañeros les robaban las canicas, les insultaban y pegaban injustamente, se reían de uno y otro y nadie hacia nada. Por suerte yo nunca fui víctima directa de sus fechorías hasta el día que decidí plantarles cara ante un injusto canje de canicas que rozaba el robo. Mi preciada canica metálica grande fue a parar a los bolsillos de Juan y no pude hacer nada por recuperarla. Durante un par de días insistí en lo injusto del canje ya que habían hecho trampas en el juego pero sólo encontré de respuesta risas y mofas. Cansado, a la hora del patio me dirigí al "cappo" Jaume indicando que su pequeño sicario me estaba tratando injustamente a lo que me respondieron todos con amenazas colectivas, mofas y humillaciones diversas. Aún recuerdo los bailes de Santiago alrededor de mi riéndose y dándome alguna sutil patada con sus horribles botas amarillas y Jaume riendo con aquella carcajada sádica que un niño de nueve años no debería de tener.
Las dos horas posteriores al recreo antes de la salida fueron algo terrible para mí. Sentía una rabia intensa y mi mirada estaba fija en Jaume a quién soñaba en agarrar y pegar sin compasión. Y sencillamente así fue. La algarabía de la salida de clase se truncó en el patio, justo enfrente de la puerta donde las familias recogían a los niños. Recuerdo bien que me dirigí a Jaume y le dije muy seriamente que se había terminado ser el "jefe". Cuando se mofó de mi le agarré por el cuello y tras tirarlo violentamente al suelo empecé a propinarle puñetazos en la cara, uno tras otro, sin soltarle el pescuezo, aunque los cuatro sicarios se abalanzaran sobre mí pegándome y arañándome. Yo no le solté. Ni cuando varios padres y madres (entre ellas la mía, que se asustó al encontrarme debajo de la montaña de niños que se ostiaban) nos intentaron separar. Yo seguía lanzando patadas y puñetazos sin compasión aun viendo la sangre en su nariz y un ojo hinchado muy feo.

Todo terminó unos días después con una mediación escolar y una pequeña charla. Pero, ¿saben lo mejor? La banda de Jaume se desmontó y nunca más él volvió a ser "el jefe" y alguno de sus pequeños matones con el tiempo se hizo amigo mío y a día de hoy Jaume y yo, aun viéndonos poquísimo, nos apreciamos. Curioso.

Esa historia de mi infancia siempre me provoca dudas. Estoy plenamente convencido que la violencia conlleva irremediablemente a más violencia ("Hævnen", el titulo original del filme significa venganza) así lo demuestra. Y la historia de la humanidad está llena de ejemplos. Como padre y educador no permito que la agresividad se responda del mismo modo.
Aún recuerdo en mis años de universidad un ejercicio de "Clarificación de valores" que el viejo profesor de educación moral nos propuso: encuentran a un viejo desvalido al borde de la muerte que resulta ser el responsable de grandes matanzas en campos de concentración nazis; ¿qué hacemos?, ¿lo llevamos a juicio y destrozamos la vida de su tranquila família que nada conoce o lo dejamos morir en paz? Dilemas morales que se entrelazan con ansias de venganza y en lo más hondo la violencia aunque creamos que es justa.

Estos dilemas aparecen en la vida cotidiana de nuestros pequeños y adolescentes. Ellos responden a menudo desde su cerebro reptiliano, desde su emoción básica. Y nosotros nos espantamos al observar la creciente violencia entre la población adolescente. Sin embargo no nos paramos a pensar del todo en sus motivos, quizás no tan cercanos a nuestra moralidad o tal vez sí aunque con un desfase temporal que no entendemos.


Sea como fuere los adultos nos preocupamos y a menudo nos sentimos impotentes ante situaciones de bullying y agresiones o humillaciones diversas que se dan cada dia en escuelas e institutos sin darnos cuenta que el detonador de todo a menudo no es más que el miedo. Miedo a sentirse rechazado, diferente, apartado, solo, incomprendido, injustamente tratado o vilipendiado. Y ese terror es capaz de crear monstruosidades. Capaz de generar maltrato y prepotencia. Brutalidad y perversión. De todo ello es capaz puesto es lo mismo que funciona en la sociedad adulta: el miedo al fracaso, la ley de la jungla, el poderoso siempre premiado aún a sabiendas de lo injusto de su poder. ¿Estamos los adultos sometidos?, ¿es la violencia juvenil una respuesta o un espejo?

domingo, 7 de febrero de 2016

+ Humans



L'altre  diumenge per la tarda vaig aprofitar per apropar-me al CCCB per a poder gaudir d'una exposició que ja feia díes que tenía al llistat  de coses a fer  de la meva agenda: "+ Humans. El futur de la nostra espècie". Vaig anar tot sol, sense ningú amb qui comentar, llegint i rellegint les informacions, delectant els videos amb atenció, reflexionant sobre tot el que apareixia i escoltant els comentaris dels meus companys visitants, acció aquesta, la d'escoltar als altres, que requereix d'entrenament i atenció.

L'exposició, perfectament equilibrada en quant a l'estètica, els continguts, la rigorisitat i el possibilisme em va deixar autènticament bocabadat. Presentar de manera tan magistral el futur de la humanitat a partir d'avenços tecnològics i hipótesis de futur de manera clara i sintètica em va donar molt de gust i em va fer pensar moltíssim en les possibilitats i amenaces amb les que haurem d'enfrontar-nos els propers anys.
Vaig gaudir i imaginar amb tecnologies esperançadores en el món de la salut i la sostenibilitat ambiental, les màquines generadores d'empatia, l'apropament inevitable de tots els èssers humans, l'allargament de l'esperança de vida i l'impacte en l'economia, la familia i les relacions humanes, la sexualitat del futur, la robótica domèstica, la gestió del temps i el pensament, la infantesa i l'educació. A banda de recomenar-vos amb molt d'èmfasi que hi aneu abans que marxi a un altre país també voldria compartir el profund impacte que vaig sentir un cop vaig sortir del CCCB i vaig anar lligant caps i rumiant. I és que sempre que parlem o pensem en el futur ho fem des de la hipòtesi, l'exageració o el radicalisme positiu o negatiu. I en aquest cas vaig veure tant clar que la tecnología actual ja permet la majoria de propostes de l'exposició que per una banda em vaig sentir desbordat i per altra ben motivat a enfrontar-me a  tot allò que vindrà esperançat que podem fer una millor societat.

A la primera part de l'exposició em vaig emprovar el "casc desaccelerador" i la "màquina avatar". El primer artilugi consistia en un casc que, un cop posat, mostrava un monitor intern amb una visió alentida del temps, amb imatges processades en un lapse més lent que obria una possibilitat a la reflexió en una societat tan accelerada i urgent com la  nostra. El segon consistía en una mena d'arnilla amb una càmera instalada al darrere amb un angular que permetia veure't en temps real i poder contemplar l'efecte de la teva pròpia vida en moviment en tercera persona difuminant la realitat de la realitat virtual.
Es tracta de dos exemples concrets dels moltíssims que em van colpir i em van fer replantejar el present i el futur en clau de persona, pare, parella, fill i professional de l'educació social. I és que cal saber que ens trobem en un moment històric autènticament excepcional; un cop passades les grans revolucions que van modificar la vida humana ens trobem tot just encetant la gran revolució tecnològica que, al igual que l'agrícola i l'industrial, ens duran en poques generacions cap a un mòn radicalment diferent on les concepcions avui més integrades hauran quedat obsoletes i oblidades.
La gran preocupació que totes les persones que treballem amb persones tenim rau en la possibilitat de pèrdua de valors, la dràstica reducció d'interaccions entre els individus, els profunds canvis a nivell de xarxa relacional propera substituïts poc a poc per l'aparell globalitzador i un nou veïnatge virtual o llunyà en l'espai, els nous aparells educatius i el tracte que faran dels sistemes emocionals, l'inmediatesa en tots els àmbits de la vida humana, les noves estructures familiars i l'impacte en la socialització, la nova organització laboral i l'impacte en les famílies -com estructura fonamental de la societat- i altres molts aspectes fascinants d'imaginar a la vegada que terrorífics pensats des del nostre pensament de 2016. 

Tot i passar-ho tot pel filtre de la por caldrà reconèixer també que les societats en transformació radical (com la nostra avui dia) acostumen a patir greus crisis que desemboquen en nous plantejaments i en una progressiva adaptació. És per això que com a persones i com a professsionals caldrà que les properes dècades estiguem absolutament alerta i conscients dels canvis. No podrem educar als nostres infants amb les mateixes metodologíes que coneixem avui dia i s'imposarà una formació permanent per part dels adults així com una consciència clara "d'aquí i ara" per a poder empatitzar i comprendre la gent jove en el seu moment històric. Qüestions com l'educació emocional i la innovació en l'ensenyament seran absolutament imprescindibles per a poder adaptar les persones a un mòn en ràpida transformació. Les emocions i els valors crec que seran la màxima prioritat en un entorn cada cop més tecnologitzat en que la realitat virtual, la robòtica i altres prendran cada cop més espai a la nostra humanitat. Per això mateix caldrà educar cada cop amb més força en allò que ens fa autènticament humans i que rau en el coneixement d'un mateix i les seves emocions així com en els valors humans compartits que cal preservar per a que ens puguin servir de far i guia per sempre.

Haurem també de ser conscients -especialment aquells que ens dediquem a treballar amb població més desfavorida- que les distàncies socials s'enxamplaran enormement entre aquelles persones amb més formació i les que no han pogut accedir favorint la creació de societats dualitzades que a la llarga poden dur a un mòn de primera i un altre de segona (bé, de fet ja és quelcom que tenim present avui dia…).

Com a educador i pedagog em comprometo des d'avui a lluitar i treballar al màxim per potenciar intensament  l'enfortiment de les capacitats, habilitats, emocions i valors que ens defineixen com a èssers humans… és la nostra única esperança i si ens en sortim podem pensar en unes generacions futures més justes, felices i equilibrades. Som-hi!!